Mezquita de Solimán el Magnífico


La Mezquita de Solimán el Magnífico es una de las mezquitas más bellas, famosas y visitadas de Estambul.

Fue construída entre los años 1520 y 1566 por orden de Solimán I, más conocido como Solimán el Magnífico, uno de los sultanes otomanos más ricos y poderosos de la historia, quién encomendó al reconocidísimo arquitecto Mimar Sinán su diseño.

La Mezquita deja impresionados a los visitantes por su tamaño, su sencillez, sus excepcionales azulejos de iznik que decoran el mihrab, por sus preciosas vidrieras que proyectan una inmensa luz a través de sus 138 ventanas y por sus imponentes columnas. Posee cuatro minaretes, dos de ellos con tres balcones y los otros dos con dos. Los hizo construir así el Sultán para recordar que fue el cuarto Sultán desde la conquista de Estambul y el décimo desde la fundación del imperio otomano.

Tanto Solimán, como su esposa Roxelana como el propio arquitecto están enterrados en el cementerio situado detrás de la Mezquita y que es posible visitar en horario de 9,30 a 17,30 horas.

Está considerada como la obra más representativa del arte islámico.


DATOS ÚTILES PARA VISITAR LA MEZQUITA DE SOLIMÁN EL MAGNÍFICO:


- Dirección: Sami Onar Caddesi. Estambul.

- Horario: de lunes a domingo de 9,30 a 16,30 horas.

- Precio: entrada gratuíta, aunque te pedirán un donativo.

- Cómo llegar: está ubicada detrás de la universidad. Se puede llegar a ella por Takvimhane Cadessi, por Beyazit o por Tahtakale partiendo del puente de Gálata.

- Tfno: (0212) 514 01 39

Relatos de viajeros en Estambul

Hola a todos. Hemos llegado recientemente de Estambul y estamos impresionados. Es una pena que sólo hemos podido estar 4 días y nos han faltado bastantes cosas por visitar. Santa Sofia y la Mezquita azul nos impactaron sobremanera, tanto su interior como su exterior. Tambien estuvimos en la Cisterna Basílica, en el Palacio de Dolmabahce, en el Palacio de Topkapi y en la Torre Galata. Por cierto, comimos en el restaurante de la Torre y casi salimos por patas cuando nos sacaron la cuenta (las vistas merecen la pena, al igual que el lugar, pero se pasaron dos pueblos con el precio). Casi una tarde la dedicamos a dar una vuelta por el Gran Bazar, la verdad es que hay de todo, pero bueno... acabamos agobiandonos de tanto producto y al final no compramos nada. El último día nos metimos en un Hammam (no queríamos irnos de allí sin probar el famoso baño turco). Fuimos a Kadirga o algo así, que estaba en la plaza de Taksim y cual fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que no podíamos entrar juntos (mi marido y yo), que las mujeres tenían un horario y los hombres otro y que en ningún caso podían coincidir en el interior dos personas de sexo diferente. Claro, como eran las seis de la tarde, solo podría haber accedido mi marido mientras yo le esperaba en la puerta. Dimos media vuelta y nos fuimos a pasear por la ciudad, en nuestro próximo viaje a Estambul (ya estamos ahorrando para ello) buscaremos uno mixto.
Nuestro mejor día fue, sin duda, el que realizamos el crucero por el Bósforo, es una experiencia inolvidable. Salimos a las 12 de la mañana desde eminonu (nos costó solo 3 euros) y pudimos disfrutar de unas vistas realmente impactantes y eso que llegamos justos al muelle y no cogimos un buen sitio. Luego paramos en un pueblo a comer, al final de trayecto y regresamos por la otra orilla del bósforo para seguir disfrutando de la ciudad. Realmente es una de las cosas que merecen la pena cuando estás en Estambul.
La noche que salimos fuimos a la zona de Taksim, estuvimos en un par de pubs, nos hicimos un par de cervezas turcas y a descansar al hotel. Había bastante ambiente, pero bueno, creo que en eso les ganamos los españoles... Por cierto, nos llevamos una grata impresión de los turcos. A primera vista parecen serios y rudos pero la verdad es que están dispuestos a ayudarte en todo y son muy hospitalarios.
En cuanto al hotel, estuvimos en el Asur, y bien, bastante limpio y cómodo, pero sobre todo nos gustó mucho que estuviera muy cerca de las principales atracciones de la ciudad.
Respecto a la comida, como ibamos un poco en plan ahorro (sobretodo después de la experiencia en la torre Galata) nos apañamos a base de Kebaps comida turca en puestos callejeros y self-service.
En fin, fue un viaje relámpago y se nos quedaron muchas cosas en el tintero: el baño turco, zonas por visitar como Ortakoy, Istikal caddesi, un par de mezquitas más que nos recomendaron... Quizá es una buena excusa para volver cuanto antes!!! Desde luego que el primer encuentro fue increíblemente agradable. Es, por ahora, la ciudad más bonita que he visitado. (los atardeceres son para quedarse boquiabiertos)
Saludos a todos los futuros viajeros... bon voyage!