Cisterna Basílica

Construída por el emperador Justiniano el Grande en el año 532 a.c., la Cisterna Basílica constituyó la reserva más grande de agua del Gran Palacio Bizantino, utilizada en épocas de sequía.
Estuvo durante muchos años en desuso hasta que en 1987 fue restaurada y reabierta al turismo. Se construyeron unos puentes de madera sobre el agua, sobre los que es posible realizar un recorrido circular por su interior.
Palacio Sumergido

Cisterna Basílica

Es una enorme estructura de 140 metros de largo y 70 de ancho formada por 336 columnas, traídas de templos precristianos, que sujetan un techo semejante al de una catedral.

En la parte noroeste de la Cisterna Basílica los bloques de mármol utilizados como bases para dos columnas llevan los bajorrelieves representando la cabeza de Medusa y así se destacan como dos ejemplos maravillosos de la escultura de la Época Romana. Esas cabezas de Medusa llaman la atención casi a la totalidad de los visitantes por las varias leyendas creadas alrededor de ellas.

La Cisterna, también llamada “Palacio Sumergido” ha sufrido varias restauraciones a lo largo de la historia. La última tuvo lugar entre los años 1985 y 1987 cuando el edificio fue limpiado de sus 50.000 toneladas de barro extraído del fondo. Al nivel del agua se construyó toda una red de pasarelas para permitir a los turistas darse un paseo dentro de la Cisterna. El edificio vive siempre, como sucedió en el pasado, su actividad compartiéndola con los peces. Los turistas curiosos visitan la Cisterna por las pasarelas perdiéndose entre las columnas para ir a ver a Medusa acompañados por unos peces en el agua y por una música suave en el aire.

En la actualidad también se emplea para dar conciertos de música. Tiene un pequeño restaurante con terraza a la entrada y posee servicio de visitas guiadas. A la salida hay una tienda de souvenirs donde puedes comprar los típicos recuerdos de la visita.

Llama mucho la atención el enorme contraste entre el bullicio de la ciudad y la tranquilidad que te invade al bajar por sus escaleras a unos 10 metros de profundidad. En su interior, la luz ambiental crea una atmósfera única. El sonido del agua que se filtra por techos y paredes, las exclamaciones de los sorprendidos visitantes y la sensación de que has retrocedido muchos siglos en el tiempo no te dejarán indiferente.

Horario

Abierto de 9 a 18’30 horas, todos los días de la semana.

Precio

La entrada cuesta 10 liras turcas (unos 7 euros).

Ubicación

-Se encuentra en la zona de Sultanhamet, a escasos metros del museo de Santa Sofía.

Recomendaciones

– Se pueden obtener muy buenas fotos en el interior pero hay que llevar cámaras con flash
potente.
– Cuidado con el calzado, ya que a menudo el suelo se vuelve muy resbaladizo.
Teléfono: (0212) 522 12 59

La Cisterna Basílica no suele ser una de las visitas obligadas que aparecen en las guías turísticas, pero si tienes tiempo, no te la pierdas, es un tesoro desconocido que te sorprenderá.